@Ragagar aporta este interesante artículo sobre psicologia y apuestas.

Vamos con un tema en mi opinión básico para moverse por este mundo de apuestas con unas mínimas opciones de tener éxito.

Psicologia y apuestas

A la hora de hablar de apostar todos asumimos que es fundamental conocer el deporte en el que apostamos y tener una buena base estadística. Menos se suele comentar que la cabeza es vital, no ya para hacer buenos pronósticos y acertar, sino para mantener las emociones a raya y no desviarnos del camino que nos hemos trazado.

Igual que en el mundo del deporte no concebimos que exista un gran campeón sin un gran control mental, en el mundo de las apuestas ocurre lo mismo, hay que saber gestionar las emociones, tanto cuando las cosas van bien como cuando van ml. Porque en algún momento irán mal, eso es algo que todos podemos dar por seguro.

Las rachas

A lo largo de nuestra vida como apostadores vamos a pasar por rachas positivas y por rachas negativas. Y varias veces Y ambas situaciones tienen su peligro.
La racha positiva es algo fantástico, parece que hagas lo que hagas sale todo bien, la confianza en uno mismo se dispara y…..y entonces nos empezamos a creer infalibles, porque ya le hemos cogido el truco a esto. Es buena esta frase: “cogerle el truco a esto”. ¿A qué? ¿Al fútbol? Suena algo, como poco, pretencioso, y bastante ridículo, ¿no? Además, si le has cogido el truco déjate de apuestas, acierta cinco quinielas de 15 seguidas y retírate a vivir a una isla……Bromas aparte, el caso es que esto a lo que nos lleva es a hacer apuestas más arriesgadas de lo habitual, o a hacer análisis más superficiales, o a aumentar el porcentaje de bank que dedicamos a cada apuesta……Y al final ¿qué pasa? Que llega el fallo. Y el fallo suele venir acompañado de más fallos, y es habitual que tu primera buena racha como apostador acabe y se lleve todo lo ganado en ella y parte de lo no ganado.

Buenas rachas

Un ejemplo numérico para que se entienda: en una buena racha has apostado 200 euros semanales y has ganado 100, es decir, en tres semanas has apostado 600 con 300 de beneficio. Te creces, te crees infalible y la semana siguiente apuestas 400, cambia la racha y pierdes 200. A la siguiente semana, como piensas que sigues en racha vuelves a hacer lo mismo, otros 400 y otros 200 que se van. Es decir, en dos semanas has apostado 800 y has perdido 400, o lo que es lo mismo, has doblado la apuesta semanal y te has comido el beneficio de la buena racha y parte de lo que habías ganado anteriormente. Las cifras son inventadas, la situación no.

Malas rachas

La racha negativa,  es, lógicamente, una faena, nada parece salir bien, se te escapan apuestas a última hora…..todo lo que puede salir mal sale incluso peor…….Y ante esto ¿qué hacemos? Pues lo más racional: olvidamos el esquema de trabajo que llevamos y que nos ha dado resultado hasta ahora y nos ponemos a buscar apuestas fáciles para recuperar rápidamente lo perdido, o nos metemos en competiciones que no conocemos buscando esas apuestas fáciles, y cuando las encontramos apostamos mucho, porque si son fáciles también tienen la cuota baja, con lo que para recuperar hay que apostar mucho y claro, fallamos, a lo mejor no la primera, ni la segunda, pero el fallo llega, y al final llegamos al mismo punto que con la buena racha: acaba la mala racha y hemos perdido lo que debiéramos haber perdido más lo que hemos regalado.

Soluciones

Ante todo esto, la solución siempre es la misma: tienes un plan, tienes una forma de trabajar, tienes una forma de analizar partidos y de apostar, tienes una manera de gestionar tu bank, y todo esto correctamente aplicado te ha dado resultado en el pasado. ¿Que llega una racha buena? Genial, disfrútala y sigue apostando igual, tu bank aumentará. ¿Qué es la racha mala la que viene a verte? No hay problema, sabemos que pasará y con la correcta gestión del bank tu dinero no se verá dramáticamente afectado.

Todo lo anterior no quiere decir que no puedas cambiar tu forma de trabajar. Por supuesto que debes de ir viendo que cosas hay que mejorar, donde puedes estar fallando, donde estás acertando……pero no parece que en momentos de máxima euforia o de tremenda frustración sea cuando haya que tomar decisiones de ese tipo.